¿Cómo Pintar Puertas de Interior?

Cada cierto tiempo se hace necesario retocar nuestro hogar, incluyendo las paredes, el techo y por su puesto las puertas. Por ello, es importante que aprendamos algunas cosas sobre el correcto proceso de pintado, y con ello, darle un nuevo aire de frescura a la decoración interior.

 

Una de las razones principales para pintar una puerta interior es, por supuesto, el mal estado de la misma producto del uso continuo, sin embargo, en muchas ocasiones también podemos pintarla simplemente para cambiarle su estilo o diseño.

 

En este sentido, cuando pintamos una puerta con un color diferente al que tenían con anterioridad le imprimiremos un nuevo look a nuestra decoración interior, sobre todo, si buscamos crear un alto contraste entre las diferentes tonalidades de las paredes, los muebles y por supuesto las puertas interiores.

Pasos para pintar las puertas interiores 

1. Quitar la puerta

El primer paso de este proceso será quitar la puerta, esto puede ser un poco engorroso si nunca lo has hecho, pero una vez realizado será de gran utilidad, ya que podremos manipular la puerta de una mejor forma, evitando que la nueva pintura chorree a lo largo de la madera dejando marcas indeseadas o manchando el piso.

 

Además de esto, cuando desmontamos la puerta de su marco tendremos la posibilidad de llegar con mayor facilidad a cualquier hendidura, borde, ángulo o esquina de la misma, y con ello obtener un acabado óptimo. En este punto es importante aclarar que una vez quitada la puerta deberás colocarla en posición horizontal sobre alguna superficie a una altura que resulte cómoda para trabajar.

2. Reparar los posibles daños

El segundo paso será reparar los posibles daños que tenga la puerta, como por ejemplo, raspones, golpes, hendiduras, marcas y rayones, para ello será necesario aplicar una masilla especial para rellenar esas imperfecciones en la madera, y una vez secas, procederemos al lijado completo de la puerta, utilizando para ello un papel lija o una máquina de lijado eléctrico.

 

Cualquiera sea el caso debemos asegurarnos que la puerta quede lo mejor lijada posible y que no le queden restos de la antigua pintura. Una vez que finalizamos con ese paso, procederemos a limpiar muy bien toda la superficie con un paño húmedo para quitarle todo el rastro de polvo y aserrín producto del lijado.

3. Acondicionar la madera

El siguiente paso será acondicionar la madera con algún producto especial como por ejemplo un sellador, este le proporcionara a la superficie propiedades adicionales de protección así como una mejor adherencia para cuando apliquemos la pintura o el barniz.

 

Cuando el sellador se halla secado por completo seguiremos con el siguiente paso que consiste en tapar las perillas de la puerta, con la intención de protegerlas y no ensuciarlas con la nueva pintura. Para ello podremos utilizar papel periódico o alguna material plástico como una bolsa que colocaremos encima de la perilla y ajustaremos con cinta adhesiva para pintor.

 

Una vez completado este paso estaremos listo para pintar la puerta del color que previamente hayamos escogido, para esto podremos utilizar una brocha del tamaño adecuado o un rodillo especial para este tipo de trabajo. Es posible que debamos darle una segunda mano, para ello es muy importante dejar secar la pintura antes de proceder con la aplicación de la siguiente capa.

 

Finalmente no queda más que quitar el empapelado de la perilla y proceder a instalar nuevamente la puerta en su lugar, y con ello habremos finalizado el trabajo de renovación de nuestra puerta interior.

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